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NUESTRO ERROR Hay hoy un excelente artículo de Zaiat, en P12, "Descontaminando", sobre las cifras que demuestran cuánto se avanzó en lo que respecta a la salida de la pobreza y re-creación de la clase media, destruida minuciosamente por los distintos gobiernos que se sucedieron desde el 76 hasta el 2003. La reducción de la pobreza, de la brecha, el aumento de la masa salarial en el PBI hasta alcanzar el 54% actual. Todas buenas cifras, y además, cifras irrebatibles, irrefutables; Zaiat se toma el trabajo de decir que los estudios se hacen sin tener en cuenta las cifras del indec, para evitar discusiones. Deberíamos ser imbatibles. Nos tendría que votar en realidad el 100%, porque el 100% se ha visto favorecido, incluso quienes creen que han sido perjudicados, como “el campo”. Sin embargo, perdimos una enorme cantidad de votos respecto de las últimas elecciones, y del 2009… ahí estamos. Y entonces caí. Es lo que tienen las cifras. Las cifras NO SON LA REALIDAD. Las cifras ni siquiera son una representación de la realidad. Son “las medidas” de la realidad, ni siquiera de toda la realidad... en realidad. Podés decir que son mentira, que son parciales. Ignorarlas. Tergiversarlas. Muchas, muchísimas veces se comete el mismo error: cuando estás en ventaja, pensás que eso, tu ventaja, se sustenta en motivos evidentes, mostrás las cifras, que vos comprendés porque sos la que ve desde arriba todo lo que hiciste y lo que hacés, pensás entonces que eso que es evidente para vos es evidente para todos. Que todos van a hacer esa misma abstracción de las cifras, y que van a llegar a la misma conclusión. No es así. Nunca fue así. Nunca lo será. Pensemos en lo que hacen los otros, hagámonos preguntas. El gobierno de Macri, es desde todo punto de vista, de las cifras también, una catástrofe. Y sin embargo, aún conserva el 30% de adhesión en “su territorio”, y es más, se extiende hacia el norte, compitiendo y combinándose con el massismo. Cuando uno mira sus cifras, son un horror, como las de Massa. Nostros llevamos años mostrando las de Macri, ahora llevamos un tiempo largo mostrando las de Massa, menos cloacas que en ningún lado, menos… de todo. O sea, nuestras cifras son excelentes –a pesar de todo lo que falta-. Las suyas son horribles. Pero a pesar de que las cifras nos favorecen palizamente, ellos nos ganan. Es un hecho, que a su vez, puede medirse en una cifra, la más importante en este momento: TIENEN MÁS VOTOS QUE NOSOTROS Esto es un hecho, es la realidad. Ahora bien, si sus cifras son malísimas y las nuestras buenísimas, y si esto es de dominio público, y no sólo que son datos conocidos, sino que nosotros nos hemos encargado de difundirlos aún más, y esto no se tradujo en una merma su apoyo, es que a sus votantes esto no les interesó. O no logramos que les interesara. O no lo entienden. O… La verdad verdadera es que con lo de las cifras estamos pretendiendo que todos puedan entender algo que no forma parte del cotidiano de nadie. Es más, es totalmente tergiversable, manipulable. Con decir que son mentira desde la tapa de Clarín el tema de las cifras se terminó. O no publicarlas, ocultarlas, como también hace Clarín. Digo Clarín como podría decir cualquier otro en este caso, propio o ajeno. Pero un Massa te muestra cámaras de seguridad. Son cosas concretas. “Massa te mira”. Vos ni sabés si esas cámaras están conectadas a algo, en realidad, por los índices de delincuencia más parece que fueran como la guitarra de Billy Bond, que tiraba el cable desenchufado por entre los parlantes, mientras Pappo, al lado suyo, tocaba de verdad. (por lo menos así decía la leyenda rosanegra de La Pesada). Por ejemplo, esos incidentes en la cancha de Tigre… las cámaras nunca captan nada. Y por el contrario, cuando captan, parece que los filmados posaran “prefectamente” para la posteridad massista en la propia cassa del “robado”. Total, después habrá un juess que anule lo actuado y el filmado quede entonsses “prefectamente” libre. Y tiene cámaras que a su vez le permiten mostrar y “seudo proteger” esa “nueva prosperidad”, de countries y turistas que dejan plata a mares, que es realmente fotogénica. Innegablemente. No se puede competir con cifras frente a eso, que es una imagen que impacta al verla, que queda grabada. Ese mundo que te muestra Massa con sus cámaras y countries es un mundo que se hace deseable, de exotismo, lujo y seguridad que, “en paz”, no “confrontando”, parece accesible. Esa imagen no está destinada al 60% de Tigre que no tiene cloacas. Está destinada a ese 30% de fuera del Tigre que cree que puede acceder a eso que Massa te ofrece, que “se lo merece”. Ese 30% que te hace ganar o perder elecciones. O en espejo, Macri con su Metrobus. El Metrobus que debería ser un acto casi administrativo, hacer paradas de colectivos y organizar el tráfico de una determinada manera es presentado como si hubiera descubierto una fuente de energía inagotable, la cura del cáncer. La ciudad está empezando a ceder por las costuras. Cada vez que se reemplaza una casa en donde habitaban 5 personas, por un edificio en el cual viven 100, estás, en ese punto, un único punto, reemplazando 1, 2 autos por 30, 50, multiplicando el consumo de agua por 20, el de gas por 15 –por decir algo-, el de electricidad idem… Son cifras, sí, tremendas. Que son consecuencia de la indiferencia absoluta de Macri y todos sus predecesores respecto de la planificación urbana. Pero no dejan de ser cifras, que quedan ocultas por la fiesta del Metrobus, de los juegos del Parque Centenario. Objetos concretos, nombres propios. Que ocultan todas las cifras. Después también, tenemos las imágenes tremendamente negativas que nos echan encima. La bóveda, por ejemplo. Que a nosotros personas inteligentes, formadas, que entendemos las cifras, nos da rabia pero también risa, porque es una bóveda de cartón piedra, que abre hacia adentro, con lo que sería imposible meter grandes cantidades de nada. Casi que no entra uno en una bóveda así. Que tarado que es Lanata. Pero resulta ser que nos olvidamos que en el teatro todo es de cartón piedra. Y lloramos, reímos, nos indignamos. Y hasta crees que Peter Pan vuela. Ojo, no tenemos que competir con ellos con cámaras, metrobuses o parque Centenarios, ni calumnias, porque eso y no otra cosa son las lanatomajuleadas. Tenemos que respetar lo que somos. Pero hablar en un lenguaje que la mayoría entienda. Una vez leí que al comienzo de los juicios de Nüremberg, los acusadores se dedicaron a mostrar todo lo que los nazis habían hecho. Así que había interminables sesiones de imágenes terribles. Al cabo de pocos días la sucesión de imágenes terribles comenzó a “hacer callo” en la sensibilidad de los tribunales, a producir cierto acostumbramiento; podría decirse que la repetición interminable estaba convirtiendo los crímenes aberrantes en simples cifras. Los acusadores percibieron que comenzaban a perder la atención y la tensión de quienes debía juzgar condenar. Hasta que uno se dio cuenta que la respuesta, la solución estaba en centrarse en determinados casos y sólo esos, mostrarlos en profundidad, en su contexto, que después la extrapolación por parte de los tribunales a los otros casos se daría sola, por gravedad. En lugar de mostrar toooodo, pocos casos, de principio a fin. En lugar de mostrar una cantidad interminable de obras, reales, ciertas, pero en mostradas en instantes inasibles, inmemorizables, como hacemos en “Fútbol para todos”, tendríamos que centrarnos en unos pocos ejemplos concretos, que muestren la abismal, gigantesca diferencia entre hoy y el 2003. No las cifras, elocuentes pero intangibles. Elegir temáticas concretas, y un ejemplo, o dos en cada una, desarrollarlos enteros. No es suficiente mostrar una familia entrando en su casa nueva hecha por nosotros. Hay que mostrar donde vivía antes de entrar ahí. Hay que contar que hacían los miembros de esa familia antes, de que vivían, y qué hacen ahora, y de qué viven ahora, cómo es su vida y la de sus hijos, Y CUALES SON SUS SUEÑOS AHORA, comparados a sus expectativas en el 2003. O tomar un barrio como el de la Carbonilla, en la CABA; ahora se están todos sus habitantes construyendo, ladrillos,cementos, cerramientos, verjas, cloacas. ¿Cómo era La Carbonilla hasta hace 10 minutos? ¿Qué es lo que hizo que esas personas que vivieron años y años en hábitat tremendamente precarios sin vislumbre de un cambio que no fuera un golpe de suerte o de otra clase, ahora tengan los recursos y LA FE, darse cuenta que su devenir ha dado un vuelco tan grande que le permite eso, “construir su vida desde los cimientos”? Esto es porque tengo trabajo, tengo AUH, y mis hijos van a la escuela y tienen una compu y aprendieron y me enseñan esto y aquello sobre mis derechos y mis aspiraciones y las suyas. Y mostrar el Camino negro o sus equivalentes en provincias, lo que fueron y lo que son ahora. O la av Santa Fé de la CABA en el 2002, todos los negocios cerrados, y hoy. No hablando de plata. No hablando de cifras. Mostrando cuestiones concretas de un país que era una catástrofe y ahora es un país mejor porque nosotros queremos eso, un país mejor, con vidas mejores. Nosotros no somos tecnócratas, que en definitiva son los que gobernaron este país hasta el 2003, y que hablaban de cifras todo el tiempo, cifras que ocultaban mucho más de lo que mostraban. Para nosotros, las cifras son la medida nuestra de cómo tenemos que seguir, de uso interno. Como un ingeniero que calcula el tamaño de unos cimientos, una biela. En su estudio. No sale en los diarios el ancho de los pistones, aunque sean lo más importante el auto. Centrarnos en mostrar casos concretos de individuos y colectividades cuya vida ha pegado un vuelco enorme en estos 10 años, todo el desarrollo de principio a fin, y SUEÑOS. Sus sueños, que son los nuestros, que fueron los de Néstor. Hay pruebas de todos eso, testimonios grabados. Las cifras tenés que leerlas (un trabajo) y entenderlas (un castigo). Y encima, ni siquiera sabés si son ciertas. En sentido discursivo, las cifras son siempre armas de doble filo. siempre. Uno las quiere usar para tratar de mostrar lo acertado de las políticas que uno lleva a cabo, pero está cometiendo un error. Cuando decís que todo esto se hace gracias a la recuperación de la Anses, te contestan que la yegua le mete mano a la plata de los jubilados. Cuando hablás de las cifras de crecimiento o de lo que sea, dicen que el Indec miente. Imágenes. Historias que vayan de principio a fin. Eso sí que es irrefutable, y si lo coronás con un gigantesco CONTINUARÁ, que resuma sus sueños, que son los nuestros, está todo lo que tenés que decir. Ahí tenés una idea-fuerza. Una imagen poderosísima, y que sí es sustentable en estos 10 años. CONTINUARÁ. Hasta otro momento. (continuará, naturalmente) RH
Posted on: Sun, 18 Aug 2013 18:51:05 +0000

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